Nada complicado: llegar con tiempo, venir cómodo y saber cuándo sacar el móvil. Con eso, la clase fluye y el recuerdo sale redondo.
Hay dos ventanas libres para la cámara: los quince minutos previos a la clase y los quince posteriores. Aprovéchalos sin prisa.
Mientras la clase está en marcha, el móvil descansa: no se hacen fotos ni vídeos. Al terminar reservamos un momento para que todo el mundo grabe la secuencia de baile aprendida y se la lleve a casa.
Respetamos por completo a quien prefiera no grabar ni aparecer en las grabaciones de los demás. Basta con decirlo.
Ven quince minutos antes de la hora fijada: ese es exactamente el momento en que abrimos y empezamos a atenderos. Si llegas con más antelación es probable que el estudio esté cerrado o que la profesora siga impartiendo la clase anterior.
¿Se te ha hecho tarde? Avísanos por email o WhatsApp y te guardamos cinco minutos de cortesía, por respeto al resto de participantes. Sin aviso previo, la clase arranca puntual.